Apoyando los sembrados de Mora
Gonzalo de Jesús Gómez López y la familia López Giraldo son dos de las historias de granadinos que se desplazaron por la violencia y que regresaron a Granada para recuperar sus vidas en el campo.

“Una profesora bajó corriendo y dijo que estaban matando gente. Yo viendo que todo el mundo corría entonces me fui con mi familia”, narró Gonzalo de Jesús Gómez López. Ese día el punto de llegada fue la cabecera urbana del municipio de Granada, donde se radicó

Más que por amenazas, Gómez López, quien además es la vicepresidente de la Asociación de agricultores, se fue por temor. Por el temor de caer en el enfrentamiento de dos grupos insurgentes que mataban a cualquier campesino con el argumento de que eran colaboradores del otro bando.

Pero fue el amor por la tierra y los cultivos lo que lo llevó a tomar la decisión de regresar. “Mientras vivimos allá en el pueblo subíamos y le dábamos vuelta a la casa. Subía mi mujer o subía yo, eran dos o tres veces por semana”, contó. Y fue de esta manera que conservaron y estuvieron al tanto de lo que ocurría en su vivienda y en sus tierras.
Tras la decisión de regresar, la Corporación Granada Siempre Nuestra les dio la mano. Dentro los proyectos que desarrolla la Corporación hay uno para aquellas familias que desean y quieren regresar a sus tierras, a ése se le apuntó Gómez López.

Este labriego de 50 años se equipa todos los días, desde las 7 de la mañana —porque “no me gusta madrugar”, según dice—, con una pequeña caneca, y unos guantes para recoger la mora que cultiva en cerca de 300 hectáreas.

“Lo mío es el campo”, resalta el hombre con satisfacción, y mientras recoge el fruto cuenta que diariamente pueden sacar entre 110 y 150 kilos que logran comercializar a través de Granada Siempre Nuestra. Esa es parte de la ayuda que brinda la Corporación.

Rubiela Zuluaga Salazar, directora ejecutiva de la Corporación, explicó que “lo que hizo la Corporación fue dar 50 mil pesos semanales a cada familia por trabajar en los cultivos, adicionalmente a cada familia se le entregó 400 mil pesos para insumos. Por familia es una inversión de un millón 200 mil pesos”.

La directora ejecutiva anotó que son 163 familias las que se han beneficiado, hasta ahora, del proyecto de retorno, en las que se han invertido 240 millones de pesos, dineros que provienen de donaciones de varias cooperativas y paisanos radicados en Medellín y otras ciudades del país.

El campo es un privilegio

Dieciséis días después de la destrucción de tres manzanas del casco urbano de Granada, la familia López Giraldo decidió abandonar su casa, situada en la vereda El Tabor.

Al igual que la experiencia de Gómez López, esta familia huyó por miedo, no hubo amenazas de por medio, solo fue el temor de ser blanco militar entre se fuego cruzado.

El ataque al municipio de Granada ocurrió el primero de diciembre del año 2000, y desde ese momento los granadinos se vieron acorralados por el miedo que los obligó al desplazamiento.
Aún, a orillas de las carreteras que llevan a algunas de las veredas, quedan rastros de la disputa que hubo entre grupos paramilitares y guerrilla. Viviendas abandonadas y a merced del tiempo dejan ver algunas letras que indicaban los nombres de los bloques y frentes que se movieron por esa zona, y que hizo que miles de campesinos huyeran.

Con la apuesta que hizo la Corporación, poco a poco han regresado algunas familias, que han visto en el programa de retorno la alternativa para recuperar cultivos y dedicarse a lo que siempre han hecho.

“Nosotros retornamos en el 2005, vivimos durante cuatros años y 8 meses en el distrito de Aguablanca, en Cali, auque la situación fue difícil al principio luego nos empezamos a adaptar, pero nos hacía mucha falta la tierra”, contó Albeiro de Jesús López López.

Este hombre, junto a su esposa Alba Irene Giraldo Zuluaga y sus tres hijos — Jonathan, Yilmer y Cristián— ha recuperado, mediante cultivos, las tierras que abandonaron el 17 de diciembre del 2000.

Café y caña son los dos productos que lograron levantar a través de la ayuda que les brindó la Corporación.

Esta familia, al igual que la de Gómez López gozan de nuevo en el campo, un espacio que definen como más tranquilo, y al que define Jonathan como “un mundo más tranquilo en donde puedo hacer de todo”.

Las secuelas del conflicto se están quedando atrás, ahora las personas que se fueron por miedo buscan retornar con la esperanza de disfrutar de ese privilegio que es vivir en el campo

Tomado: El Mundo 

 
 
Fondo del retorno
Fondo de Educacion
Fondo de Vivienda
Fondo Agropecuario